domingo, 13 de abril de 2008

Daños del Eucalipto

1. EL EUCALIPTO

En la actualidad se encuentra distribuido por gran parte del mundo y debido a su rápido crecimiento frecuentemente se emplea en plantaciones forestales para la industria papelera, maderera o para la obtención de productos químicos.

Los bosques de eucaliptos pueden crear problemas de incendios incontrolables debido a la gran altura que alcanzan estos árboles en poco tiempo de crecimiento y a la fácil combustión de su madera: en bosques densos de eucaliptos, las llamas de un incendio pueden alcanzar más de 300 metros de altura, como se ha podido comprobar en Australia durante la época de sequía.

En la época del franquismo el eucalipto fue empleado en los proyectos de desecación de numerosos humedales, debido a la gran cantidad de agua que requieren para su desarrollo. Un árbol adulto de esta especie consume hasta 30 litros de agua por día.





- Consecuencias ecológicas del monocultivo de eucaliptos

El eucalipto constituye un competidor esquilmante para la tierra y el resto de flora. Los problemas que acarrea esta especie son incluso mayores que los que ocasionan las plantaciones de pinos. La plantación de eucalipto, que es una especie exótica procedente de Australia, provoca la destrucción de la fauna y de la flora nativas (debido a sus compuestos terpérnicos que tienen un alto poder antigerminante anulando el desarrollo embrional de las semillas que puedan caer en el suelo y también la flora bacteriana y fúngica, convirtiéndolo en estéril). Se demanda una gran cantidad de agua tanto para plantar el eucalipto como para la producción de celulosa en las fábricas, lo que provoca el agotamiento de las fuentes de agua, sin hablar del uso extensivo de agrotóxicos que envenenan ríos, arroyos, capas freáticas, etc. Las empresas niegan todos los efectos negativos y dicen que plantar eucalipto es mucho mejor que tener pastaje. El impacto ambiental está garantizado. En algunos lugares del mundo la selvicultura de eucalipto está provocando incluso un éxodo rural.

Cada vez más personas se unen a la lucha contra el avance de estos árboles y es que este gigante de los bosques arrasa con todo a su paso. En Galicia la superficie de cultivo pasó de 39.000 hectáreas en 1987 a las 177.000 estimadas en 1998 por el Tercer Inventario Forestal Nacional. Siete años después de que se otorgaran las primeras subvenciones para repoblar con eucaliptos los montes y las tierras agrarias de Galicia, la Consellería de Medio Ambiente consideró que la producción forestal de esta especie «ya no necesitaba primas» porque es rentable por sí sola.

“Si se retiran las ayudas al eucalipto es porque esta especie es muy competitiva y porque la decisión no va a tener impactos negativos sobre el sector”, indicaron fuentes de Medio Ambiente. “La Industria maderera tiene de sobra para vivir justamente”.

Numerosos grupos ecologistas, diversas organizaciones sociales, algunos grupos políticos y varias asociaciones de vecinos de todo el mundo entre las que se encuentran Ecologistas en acción, Verdegaia, PCC-PCE, SEO/BirdLife, UGAM, COAG, ARCA, Cantabria Nuestra, CC.OO., Greenpeace, AEMS-Ríos con Vida, Acanto, ADEVAL, Amigos de la Tierra-España, ADIC (Asociación para la defensa de los intereses de Cantabria), Acciónatura, etc… llevan años luchando por parar este desierto verde.

2. EL EUCALIPTO EN ASTURIAS
José Manuel Lago Méndez, de la Coordinadora Ecoloxista d´Asturies ha publicado lo siguiente:

El empleo del eucalipto Globulus se ve restringido a la rasa costera, zona libre de heladas y de frío intenso, por lo general en altitudes inferiores a 500 metros. Por eso en las zonas del interior se está repoblando con eucalipto nitens, resistente al frío, que soporta hasta -12º C, más de 50 días de heladas al año e incluso nevadas. La introducción del nitens se está haciendo ante el desinterés y la incapacidad de la Administración por controlar racionalmente estas plantaciones. Incluso saben que contraviene el Plan Forestal de Asturias, el cual no contempla la plantación de dicha especie.

2.1. ALGUNAS PREGUNTAS SIN RESPUESTA.
Resulta curioso que ya en el año 1989, la Consejería de Agricultura y Pesca, reconociese la perniciosidad del eucalipto y la conveniencia de restringir su cultivo. En esa línea, en abril de dicho año, elabora un documento público titulado “Restricciones a que deben someterse las plantaciones de eucalipto en Asturias”, en el que se establecía un límite del 4% de la superficie regional para esta especie; esto es, Asturias tiene una superficie de un millón de hectáreas, por tanto el 4% serían 40.000 (en ese momento había plantadas 34.000 hectáreas).

Por otra parte, el Plan Forestal de Asturias (año 2001), que utiliza datos del segundo inventario forestal nacional en donde la superficie de eucalipto ya era de 50.000 hectáreas, dice que la nueva superficie a repoblar será de 9.000 hectáreas; es decir, “sólo” se permitirían 59.000 hectáreas de eucaliptal en Asturias.

En vistas de que ya tenemos 80.000, es decir 21.000 más de las previstas en el documento del Plan y 40.000 más de las que en su día se consideraban perniciosas por la Administración Forestal, nos hacemos las siguientes preguntas:

¿Se arrancarán esas miles de hectáreas sobrantes?

¿Se prohibirá la plantación de eucaliptos en Asturias?

2.2. EFECTOS SOBRE EL MEDIO AMBIENTE.

Las plantaciones de eucaliptos en Asturias presentan los mismos problemas que en otros lugares, aunque con algunas peculiaridades propias de nuestro clima, suelo, pendiente, flora y fauna específicas.

2.2.1. Efectos sobre el suelo.

Como es sabido el eucalipto acidifica el suelo sobre el que se sustenta. Y el suelo asturiano ya tiene de por sí un pH bajo como consecuencia del alto régimen de lluvias, lo cual se agrava aún más en el occidente de la región donde los suelos son siliceos. Lo que unido a la gran cantidad de nutrientes que necesita extraer por sus rápidos crecimientos, al tratamiento forestal que se aplica a las plantaciones (herbicidas, talas a matarrasa cada 12 años, etc.) y que ocasionan procesos graves de erosión por las fuertes pendientes de los montes asturianos, podemos decir sin temor a equivocarnos que los eucaliptos están prácticamente esquilmando los suelos de toda la franja costera.

2.2.2. Efectos sobre el agua.

El efecto del eucalipto sobre el ciclo del agua no merece mayor comentario, pues de todos son conocidos los grandes volúmenes de agua que necesita para producir en poco tiempo una importante cantidad de biomasa.

Pero este hecho, en estos momentos, cobra una especial relevancia en Asturias por el debate en que estamos inmersos sobre la necesidad o no de construir nuevos embalses y trasvases (Arbón y Caliao), pues según el Gobierno Regional corremos riesgo de desabastecimiento en nuestros pueblos y ciudades. Las alternativas que se ofrecen desde el movimiento ecologista y vecinal son el aprovechamiento de las aguas subterráneas, pero el Gobierno responde que no son garantía por su insuficiente caudal. Si esto fuera así, habría que preguntarse si no tendría algo que ver en ello la masiva plantación de eucaliptos, desecando riachuelos y fuentes, a lo largo y ancho de toda la costa, precisamente donde se quiere hacer el trasvase del Arbón para abastecer los pueblos costeros.

2.2.3. Efectos sobre la biodiversidad.
Al ser un gran monocultivo de miles y miles de hectáreas a lo largo de la costa, sin fragmentación de ningún tipo, ha provocado que la rica fauna asturiana antaño allí existente se haya visto incapacitada para adaptarse al nuevo hábitat. Lo mismo se puede decir de las especies vegetales que han ido progresivamente desapareciendo ante la voracidad del eucaliptal.

2.2.4. Efectos sobre los incendios forestales.
No podemos olvidar que en Asturias tenemos muchísimos incendios forestales. De hecho somos la segunda Comunidad Autónoma del Estado Español con más número de incendios (2.000 incendios/año y 10.000 Has./año), únicamente superados por Galicia.
Obviamente, el mayor porcentaje de montes arbolados que se queman son de pinos y eucaliptos. De hecho la superficie arbolada, pasto de las llamas a lo largo de toda la década de los 90, arroja un saldo de 30.000 hectáreas sobre estas dos especies (20.000 en pinos y 10.000 en eucaliptos), mientras que por el contrario el haya sufrió el efecto sobre tan sólo 500 hectáreas, el roble sobre 4.000 y el castaño 5.000. Evidentemente, esto no es ninguna casualidad sino que viene dado porque son montes de alta combustibilidad forestal.

3 comentarios:

Bosquihermanos dijo...

A cambio los redimientos suelen ser, en los mejores casos: 300 toneladas de madera por hectárea. El precio actual es de unos 24 € por tonelada. Llegó a alcanzar los 36 €.
La corta cada 12-15 años da una producción de unos 600 a 500 €/Ha. y año.

Pero claro, lo que casi nadie quiere pensar es que vamos a hacer con todo este eucalipto si la empresa cierra o se traslada, en la práctica hay un único comprador.

En cuanto al régimen de propiedad de la tierra en la que se planta, por las noticias que tengo, la mayor parte, en torno al 60% (esperamos que todos estos datos queden reflejados en los posteriores planes forestales comarcales) está en manos de terratenientes, para los que el "Pisaje Agrario" no parece tener el menor interés.
Se pueden citar: el Conde de Revillagigedo, El Conde de la Vega del Sella, Javier Navia-Osorio, Juan Llamas, etc.

Ahora bién parece hasta cierto punto lógico -en esta sociedad nuestra- que los guardianes privados de los lugares primen los rendimientos económicos, sobre todo si las administraciones no pueden o no quieren evitarlo...
Lo que en nuestra opinión colma el vaso es que estas mismas administraciones potencien, negocien y especulen con la plantación de eucaliptos en el suelo cuya custodia tienen encomendada, en contra de la opinión mayoritaria de los vecinos.

Jose Antonio Doncel Domínguez dijo...

Soy profesor de Historia y Geografía Estoy haciendo una entrada en mi blog educativo sobre la fauna y flora invasora en Australia, y me he interesado sobre el flujo inverso de especies desde Australia hacia el resto del mundo. Ahí aparece el eucalipto. He leído esta entrada y me ha gustado su precisión y claridad. Además, y aunque en mi tierra extremeña hay pocas plantaciones, siento profunda aversión por este árbol. Visité Asturias este verano y como otras veces que he ido, me enojó profundamente el deterioro paisajistico y ecológico que supone en la costa el eucalipto. Es una pena que una costa tan bella se vea tan afectada por las plantaciones.
Enlazaré mi próxima entrada con este trabajo. Gracias.

Bosquihermanos dijo...

Hola Jose Antonio. Gracias a ti por trabajar en este tema.